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Rodrigo Castillo y experiencia de California: “Apoyamos una nueva normativa que fomente la eficiencia energética”

CALIFORNIA

Si California fuera un país independiente, su economía sería la octava más grande del mundo. Pese a aquello, tiene un consumo per cápita de energía 40% menor que el promedio de Estados Unidos. ¿Cómo lo hizo? Implementando medidas de eficiencia energética, que podrían ser replicadas en Chile.

A mediados de la década de los 70, tres tercios de la energía utilizada en California provenían del petróleo y existían planes para construir 20 plantas nucleares que abastecieran el incremento en la demanda.

En 2014, sólo una planta nuclear está operando (Diablo Canyon) y el consumo per cápita de energía es 42% menor que el promedio de todo Estados Unidos. ¿Qué pasó? Si bien California vivió una etapa de desindustrialización, clave en la disminución del consumo, fueron medidas radicales de eficiencia energética las que explican sus resultados.

Por eso no extraña que, en el proceso de discusión del proyecto de ley sobre eficiencia energética que el Ejecutivo espera mandar al Parlamento durante el primer semestre de 2015, la experiencia del estado más poblado de USA aparezca como un modelo a seguir. Aunque fuentes al interior del Ejecutivo confidencian que estudiaron experiencias de otros países -como Japón-, el proyecto recogerá ideas fuerza del estilo California.

Medidas esenciales para cumplir la meta del gobierno de reducir hacia 2025 el consumo energético del país en 20%, respecto al consumo esperado, sin aplicar fórmulas de eficiencia. El proyecto de ley contemplará eficiencia energética en un nivel transversal: en la industria y minería, en el sector público y hogares, pequeñas industrias y comercios.

Sobre este último punto, la Agenda lanzada por el Ejecutivo en mayo dice que se busca “desacoplar los ingresos de las empresas de distribución de sus ventas de electricidad, y que éstas implementen programas de eficiencia energética en sus clientes”. Esta medida rige en California desde 2007.

El desacople

Mientras más ahorros se logren, mayores pueden ser las utilidades de las distribuidoras en California. Este modelo obliga a las compañías a promover medidas de eficiencia entre sus clientes.

El profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) Carlos Silva, explica que el regulador estatal, la Public Utility Commission (PUC) de California, impuso el desacoplamiento entre los ingresos y las ventas de las empresas participantes del negocio de la distribución de energía. “De esta forma, la PUC determina un monto fijo, no dependiente de las ventas que recibirá la distribuidora durante el periodo tarifario, garantizando los fondos necesarios para rentar la inversión de ésta. Si las ventas reales superan el monto garantizado, la diferencia es devuelta a los clientes. Si las ventas reales son inferiores al monto garantizado, se le permite a la empresa recuperar dicha diferencia de los clientes”, dice.

En concreto, se suman los cargos para financiar las medidas de ahorro de energía a cada boleta del cliente, y las distribuidoras gastan el dinero en la búsqueda de las metas fijadas por la autoridad. Se calculan los ahorros de estas inversiones, en comparación con el costo de nuevas plantas de generación. Si una empresa logra entre el 85% y 100% de la meta, puede conservar 9% de los ahorros. Si sobrepasa la meta, recibe el 12%, más de lo que ganaría de construir nueva infraestructura.

Por el contrario, entre 65% y 85%, no recibe ninguna ganancia, y por debajo de 65%, paga una multa por cada kilovatio/hora que no ha logrado.

“Con esto, se elimina el incentivo a que la empresa de distribución en este caso esté pendiente de vender más energía y haga promoción sobre instrumentos de eficiencia energética”, dice el director del Centro de Energía de la Universidad de Chile, Guillermo Jiménez.

De acuerdo a cifras de la Comisión de Energía de California, el consumo de energía eléctrica en el estado alcanzó los 6.823 kWh/año per cápita en 2012 -últimas cifras disponibles-, con una tendencia a la baja desde su máximo de 7.340 kWh/año en 2008. Mientras, el consumo de energía eléctrica en todo Estados Unidos alcanzó los 11.770 kWh/año per cápita, con una tendencia a la baja desde su máximo de los 12.491 kWh/año en 2007. Menor consumo que resulta meritorio al considerar que si California fuera un país independiente, sería la octava economía más grande del mundo.

Más razones

Los expertos coinciden en el aporte del desacople entre ingresos y ventas de energía de las distribuidoras para disminuir el consumo eléctrico, no obstante son claros al decir que no fue el único factor. “Sin duda que el sistema de desacoplamiento ha permitido promover la eficiencia energética en California. Sin embargo, no existe un consenso claro sobre el alcance concreto que ha tenido la medida”, sostiene Silva.

Explica que una métrica muy utilizada para evaluar el impacto de medidas como el desacoplamiento es el consumo de energía per cápita. En el caso de California, el consumo per cápita se ha mantenido relativamente constante durante los últimos 20 años. Durante el mismo periodo, Estados Unidos subió significativamente su consumo per cápita (10%). Empero, al mismo tiempo de la aplicación del sistema de desacoplamiento, la zona “se ha desindustrializado, convirtiéndose en una economía basada en servicios e innovación tecnológica. Gran parte de sus industrias intensivas en energías han salido desde California hacía otros estados, México o Asia, buscando ambientes con menores costos laborales y una regulación más favorable”.

Jiménez agrega que junto al desacople, se aplicaron medidas de aislación en viviendas, normas de construcción para edificios más eficientes o la promoción de nuevos estándares para artefactos eléctricos, como son los equipos de climatización. De acuerdo a información de organizaciones ambientalistas californianas, las autoridades del estado descubrieron que el conducto de aire acondicionado promedio perdía un 20-30% del aire calentado y enfriado que transportaba, de manera que requería de tasas de fuga inferiores al 6%. Asimismo, se dieron cuenta que alrededor de 15% del alumbrado exterior apuntaba hacia arriba, iluminando el cielo en vez de las calles y estacionamientos, de manera que requería de nuevos enseres que apuntaran el 94% de la luz hacia abajo.

Las opciones de Chile

En el país, la Universidad de Chile coordina las mesas de discusión que servirán como base para redactar el proyecto sobre eficiencia energética y, hasta el momento, parece claro que se adaptará el modelo de las distribuidoras californianas, desacoplando sus ingresos de las ventas físicas.

“Las empresas distribuidoras chilenas tendrían un papel fundamental en el esquema de desacoplamiento de ingresos de ventas. La experiencia en California, y también en Canadá, muestra la conveniencia de incluir incentivos a programas de eficiencia energética impulsados por las empresas distribuidoras y financiados por los mismos consumidores a través de un cobro fijo de eficiencia energética en sus cuentas. Dicho cobro se puede recuperar varias veces si es que el consumidor toma ventaja de los programas de eficiencia ofrecidos por la concesionaria”, comenta Silva.

Jiménez opina que en el país “no tenemos por qué reinventar la rueda, está la experiencia de California y diferentes países, hay varias iniciativas que uno pudiese replicar aquí”.

Desde Empresas Eléctricas, gremio que reúne a las distribuidoras, su director ejecutivo, Rodrigo Castillo, comenta que el caso de California es uno de los más antiguos e interesantes, pero ningún modelo puede ser simplemente importado. “Recordemos que en ese caso se partió por el desacople de ingresos en la industria del gas, y sólo años después se extendió a la energía eléctrica. Creemos que cada país debe buscar sus propias soluciones, por cierto considerando las experiencias exitosas de otros países, pero también distinguiendo las enormes diferencias entre nuestro país, los Estados Unidos u otros países desarrollados”, dice. 

Concluye afirmando que el gremio apoya una nueva normativa que fomente la eficiencia energética, y buscan colaborar en esa tarea. “Estamos con todo en ese esfuerzo y, para lograrlo, creo que debemos estar atentos a diversas experiencias”, recalca.

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Prensa

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