La idea de dejar bajo el alero de Economía las carteras de Minería y Energía genera una serie de dudas en dichos sectores.
(Diario Financiero, 26 de diciembre 2025)
Menos ministerios y, por ende, menos ministros. Es uno de los cambios que pretende llevar adelante el Presidente electo, José Antonio Kast. En ese rediseño, las carteras de Minería y Energía desaparecerían como tales, para integrarse como subsecretarías a la de Economía, creando un triministerio.
Sin embargo, este modelo levanta dudas y cuestionamientos desde los gremios de ambos sectores, que hasta 2010 convivieron en una sola secretaría de Estado, pero hoy, con abultadas agendas de inversión y desafíos propios, valoran y defienden su independencia ministerial.
“Creo que sería bueno que el próximo Gobierno reconsidere la idea del triministerio”, comenta la presidenta de la Asociación de Industriales de la Minería (Aprimin), Dominique Viera, que cuenta con 96 socios.
“Es importante que Economía desarrolle proyectos de inversión, pero la minería es un rubro que no tiene nada que ver con proyectos de cosecha o el vino. Definitivamente no tenemos los mismos intereses”.
Desde la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), su presidente Jorge Riesco, dice que “el liderazgo político y su ejecución son fundamentales para avanzar en los distintos proyectos y resolver temas pendientes”.
Aunque el gremio todavía “está conociendo el detalle” de la futura estructura ministerial, reconocen que la idea “no representa buenas noticias para el sector”.
“La creación del Ministerio de Minería en los años 50 marcó un hito y ha sido fundamental en la evolución del sector, en el crecimiento del país y en la calidad de vida de los chilenos”, señala en un comunicado.
En Sonami se dice que esta medida —el triministerio— se traduciría en contar con un ministro que tenga una visión integral de esa importancia y una influencia efectiva dentro del Gobierno y del gabinete, que posicione a la minería como el puntal del crecimiento; y que también tenga las atribuciones requeridas para articular con los demás ministerios básicos para el desarrollo del país”, marcó la entidad.
A su vez, el presidente de la Cámara Minera de Chile, Manuel Viera, enfatizó que como mínimo “son necesarios tres ministerios para la minería: Economía, Minería y Medio Ambiente”.
“Si no se tiene liderazgo político, vamos a tener un piloto automático en la minería. No podemos perder protagonismo. La minería es un sector clave para la economía de Chile, por lo que necesita un liderazgo ministerial fuerte para formular políticas, coordinar con otros ministerios y las empresas”, sentenció.
Sector energético
En el sector energético las opiniones son dispares. Mientras algunas fuentes reconocieron que preocupa la idea del triministerio dado que podría perderse la cartera en momentos en que se deben desplegar reformas clave, otros recalcan que en asuntos como la descarbonización, los objetivos de aprendizaje claro: los liderazgos y prioridades que se definan serán los más relevantes.
Para la directora ejecutiva de la Asociación de Empresas Eléctricas y de Almacenamiento de Energía, Ana Lía Rojas, lo importante son las prioridades y no necesariamente los envases. Si bien puede ser coherente situar Energía junto a Economía en el diseño de desarrollo políticas públicas, al mismo tiempo recalcó que lo más importante es que no se hable en “constataciones” entre la especificidad que requiere el sector y el uso político de su gestión.
“Este sector es tremendamente específico y con relaciones muy intensas con los clientes. Requiere de diligencia y dedicación”, advirtió.
Rojas enumeró además al menos tres reformas a impulsarse en el contexto institucional —tras el voto vinculado a la ley de estabilización de electricidad, distribución eléctrica, valorización de la transmisión y mercado mayorista de energía—.
Si se sigue con la idea de liderazgo ministerial, enfatizó que lo relevante es tener un triministro fuerte con liderazgo político y técnico.
El director ejecutivo de Empresas Eléctricas, Juan Meriches, aseguró que, “más allá de la estructura ministerial, lo que nos parece más relevante es que se cuente con una adecuada claridad estratégica para las nuevas autoridades para la transición energética del país, que ponga en el centro la vida de las personas, por un lado, y el desarrollo económico sustentable por otro. El rol del Estado es habilitante y regulador, y debe ser coherente en todos sus niveles”.
En el mismo sentido, una alta fuente del sector consultada señaló que “cualquier tipo de medida que implique centralizar funciones y decisiones en una sola autoridad del Estado que se encuentra más lejos de las decisiones técnicas, puede ser perjudicial para el sector y para el desarrollo del país, sobre todo considerando que la transición energética no solo llegó para quedarse, sino que avanza con rapidez en el caso de Chile, sobre una base de decisiones técnicas de alto nivel y con un fuerte componente de análisis de detalle”, advirtió.