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COLUMNA RODRIGO CASTILLO: LEGISLAR PARA LOS USUARIOS

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La discusión de fondo en materia de desarrollo energético de Chile no trata sobre el interés de quienes desarrollan esos proyectos. Las empresas e industrias son actores secundarios en esta ecuación. Debemos dejar de lado los intereses particulares y encontrar una solución que sea la mejor para todos nosotros.

Por Rodrigo Castillo, Director ejecutivo de la Asociación Gremial de Empresas Eléctricas.

En los últimos meses hemos visto un importante esfuerzo por parte de sectores políticos y de Gobierno para sacar adelante una meta de consenso relativa a algunos de los principales temas pendientes en la agenda energética nacional y los proyectos de ley relacionados que están hoy en lista de espera en el Parlamento.

El acuerdo transversal entre un amplio grupo de legisladores y el Ministerio de Energía fue visto por amplios sectores de la sociedad como un ejemplo de buena voluntad, especialmente en épocas electorales, para dejar de lado la natural tendencia a discrepar, y en cambio, avanzar todo lo posible para poder llegar a grandes acuerdos.

El camino ha sido complejo, qué duda cabe. Con momentos de esperanza y otros de mayor pesimismo. Sin embargo, es importante destacar una vez más, que toda ley, por su propia naturaleza, debe siempre ser discutida, acordada y dictada con miras al interés de la mayoría y no para el beneficio de unos pocos.

Resulta necesario insistir en que la discusión de fondo en materia de desarrollo energético de Chile y la superación de las graves dificultades que experimentamos en el mundo de la transmisión eléctrica o el fomento al desarrollo de fuentes de energías diversas (principales temas de los acuerdos alcanzados), no tratan sobre el interés de quienes desarrollan esos proyectos. Las empresas e industrias son actores secundarios en esta ecuación.

La pregunta que debemos hacernos como chilenos es mucho más sencilla. ¿Necesitamos mejorar el sistema de transmisión eléctrica del país? ¿Necesitamos desarrollar nuevos proyectos, diversos y eficientes de generación?

Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, y si somos conscientes de la urgencia que requieren las soluciones, entonces debemos dejar de lado los intereses particulares y encontrar una solución que sea la mejor para todos nosotros.

Creemos que los planteamientos y acuerdos alcanzados por el Gobierno y parlamentarios reflejan adecuadamente ese bien común superior.

El sistema eléctrico de los países está y debe seguir estando al servicio de las personas. Su desarrollo adecuado tiene por objeto proteger y dar bienestar a todos los ciudadanos. Su ausencia, debilidad o inseguridad afecta, en primer lugar y por sobre todo, a cada uno de sus usuarios. Es para ellos que se debe legislar.

COLUMNA REVISTA NUEVA MIERÍA

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